Gobernanza y cumplimiento

¿Quién puede obligar a la empresa? Facultades de representación y responsabilidades en las operaciones transfronterizas

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Meridian Strategy Partners
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Páginas de un contrato extendidas sobre una mesa, con una pluma estilográfica junto a las líneas de firma

Foto: Blogtrepreneur, CC BY 2.0, recortada

Un director regional de ventas acepta la fecha de entrega solicitada por un cliente. Una filial en el extranjero acepta una restricción sobre el acceso a la información del cliente. Un distribuidor asegura a un posible comprador que el fabricante respetará una garantía ampliada. Cada una de estas manifestaciones puede parecer un paso ordinario hacia el cierre de un negocio. Cada una plantea también una cuestión que debería resolverse antes de asumir el compromiso: ¿quién tiene facultades para obligar a qué entidad, y en qué términos? En las operaciones transfronterizas, la respuesta puede quedar difuminada por el uso de una marca común, la superposición de funciones directivas y las aprobaciones informales entre distintas zonas horarias. La exposición resultante va más allá de una firma controvertida. La empresa puede enfrentarse a obligaciones que sus equipos operativos no pueden cumplir, a concesiones que nunca se reflejaron en el precio o a desacuerdos sobre qué entidad del grupo debe asumir el coste. Una delegación eficaz comienza por vincular la facultad comercial con la entidad jurídica que asume la obligación y con las personas responsables de cumplirla.

Consideremos un grupo europeo de software hipotético cuya filial estadounidense negocia una suscripción empresarial con un cliente de California. El director regional cuenta con aprobación interna para celebrar suscripciones estándar por debajo de un valor determinado. Durante la negociación, sin embargo, el cliente solicita que el acceso de soporte se limite a personal nacional, un plazo más breve para notificar incidentes de seguridad y el reembolso de determinados gastos de transición si la implantación fracasa. El director acepta estos términos por correo electrónico y remite el contrato para su firma como una operación aprobada. El precio de la suscripción se encuentra dentro de su límite económico, pero los compromisos adicionales afectan a la ingeniería en el extranjero, a las operaciones de seguridad y a la posible responsabilidad. La cuestión interna es si el director excedió el mandato delegado. La cuestión externa es si el cliente puede, no obstante, exigir el cumplimiento de esos compromisos frente a la entidad correspondiente. Ambas cuestiones pueden recibir respuestas distintas. Un examen riguroso analizaría las comunicaciones, el alcance de la delegación, la conducta de la empresa frente al cliente, los requisitos de formación y firma del contrato y la ley aplicable a la cuestión concreta.

El derecho de representación (agency) de California ilustra por qué una política interna de autorizaciones no resuelve, por sí sola, la cuestión externa. La sección 2316 del Código Civil se refiere a la autoridad real (actual authority), que incluye la autoridad conferida intencionadamente y la que el principal permite que el agente crea poseer por falta de diligencia ordinaria. La sección 2317 se refiere a la autoridad aparente (ostensible authority): aquella que el principal hace o permite que un tercero crea que posee el agente. Por tanto, el análisis se extiende a la propia conducta de la empresa, y no depende únicamente de lo que un empleado afirme sobre sus facultades. La sección 2334 limita además los supuestos en que el principal queda obligado sobre la base de una autoridad aparente: exige que el tercero haya actuado de buena fe y sin falta de diligencia ordinaria, y que haya asumido una responsabilidad o entregado un valor confiando en dicha autoridad. En la práctica, puede ser necesario examinar las operaciones anteriores, las comunicaciones de la dirección y la forma en que se gestionan las aprobaciones. Una restricción interna que se aplica de manera inconsistente merece un escrutinio especial. Código Civil de California, §§ 2316–2317; § 2334

La formalización de la firma introduce una consideración adicional. Cuando resulta aplicable, la sección 313 del Código de Sociedades de California protege determinados instrumentos escritos firmados por un directivo de cada uno de dos grupos especificados: el presidente del consejo, el presidente o un vicepresidente, junto con el secretario, un secretario adjunto, el director financiero o un tesorero adjunto. Sin perjuicio de la sección 208(a), el instrumento no queda invalidado por la falta de facultades de los directivos firmantes, salvo que la otra parte supiera efectivamente que carecían de ellas. Esta disposición no debe reducirse a una instrucción general según la cual todo contrato requiere dos firmas, ni debe presumirse que rige para toda entidad extranjera o forma organizativa. Su relevancia depende de la entidad, la operación y la ley aplicable. Para la dirección, la conclusión es más inmediata: las formalidades de firma pueden tener consecuencias distintas del cumplimiento del procedimiento interno de aprobación. Por ello, el circuito de firmas debe reflejar la estructura jurídica de la empresa y sus documentos de gobierno, y corresponde a los asesores jurídicos pronunciarse sobre la aplicabilidad de la norma cuando sea necesario. Código de Sociedades de California, § 313

El marco de delegación debe distinguir entre la facultad para negociar, la aprobación interna del contenido comercial y jurídico, y la facultad de firma del instrumento definitivo. En las operaciones habituales, estas funciones pueden recaer en la misma persona, pero esa asignación debe ser deliberada. Un límite económico, por sí solo, es una medida incompleta de la exposición. Una suscripción modesta puede contener indemnizaciones amplias, cláusulas de exclusividad, concesiones en materia de propiedad intelectual o compromisos operativos que superen sustancialmente los ingresos en juego. Por ello, un marco de aprobaciones debe atender tanto al valor de la operación como a la naturaleza de la obligación. Las condiciones estándar pueden tramitarse mediante un procedimiento relativamente sencillo; las desviaciones especificadas deben someterse a la revisión de las funciones capacitadas para evaluarlas. Antes de iniciar las negociaciones, el equipo regional debe saber qué concesiones puede otorgar, cuáles requieren una aprobación adicional y cuáles quedan fuera del modelo de negocio aprobado. Esa claridad también mejora la negociación: quien trata con el cliente puede explicar las opciones disponibles sin tener que retractarse una y otra vez de compromisos ya comunicados.

Los grupos transfronterizos necesitan un grado adicional de precisión, porque la persona que dirige una actividad, la entidad que firma el contrato y el equipo que ejecuta el trabajo pueden ser distintos. La aprobación de un directivo de la sociedad matriz debe documentarse de forma que quede establecido en qué calidad actúa y para qué entidad se otorga la aprobación. Los documentos de la operación deben identificar a la parte contratante de manera coherente, incluidos los formularios de pedido, las descripciones de trabajo, las modificaciones y los bloques de firma. Cuando el cumplimiento dependa de otra sociedad del grupo, la entidad contratante debe disponer de un mecanismo acordado para obtener esa prestación. En el ejemplo del software, aprobar que el acceso de soporte se limite a personal nacional exigiría la confirmación del equipo que controla los permisos de acceso y la cobertura de soporte. El responsable de la aprobación comercial debería recibir esa confirmación antes de aceptar la restricción. Una garantía genérica de que “la sede central respaldará la operación” deja sin resolver los recursos, las responsabilidades y los acuerdos de servicio de los que depende el cumplimiento.

La autoridad también debe gestionarse en las comunicaciones que rodean al contrato definitivo. Las propuestas, los cuestionarios de compras, la correspondencia de implantación y las conversaciones de renovación pueden contener declaraciones que merecen una revisión contractual, en particular cuando se incorporan a los documentos de la operación o se invocan durante la negociación. Su efecto jurídico depende de la redacción, el contexto, la ley aplicable y el contrato en su conjunto; una política operativa no debería presuponer que solo una firma puede tener relevancia. Como medida práctica, el personal técnico debería poder confirmar las capacidades del producto sin aceptar inadvertidamente una nueva garantía, mientras que el personal comercial debería distinguir entre un compromiso aprobado y una solicitud aún en revisión. Las condiciones relevantes deben comunicarse a la contraparte de forma precisa y coherente. Una declaración de que los términos siguen sujetos a una aprobación determinada resulta más útil cuando la conducta posterior de la empresa se ajusta a ese procedimiento. Internamente, la aprobación debe identificar la versión efectiva del documento, incluidos los anexos y apéndices pertinentes, para que una revisión de última hora no eluda el examen del que depende la autorización de firma.

Cuando se detecta un compromiso no autorizado, la conducta posterior de la empresa requiere atención. La sección 2307 del Código Civil de California reconoce la ratificación posterior (ratification) como un medio para conferir autoridad. La sección 2310 regula la forma requerida de la ratificación y, cuando bastaría una autorización verbal, admite la ratificación mediante la aceptación o la retención del beneficio del acto con conocimiento de causa. Por ello, la respuesta debe valorarse sin demora con los asesores jurídicos, en particular antes de continuar con el cumplimiento o de retener beneficios. La dirección debe determinar qué se prometió, quién tenía conocimiento de ello, qué ha hecho la contraparte en consecuencia y si la operación ha comenzado a ejecutarse. Limitarse a registrar un incumplimiento de la política interna no resuelve las consecuencias externas. El objetivo inmediato es adoptar una posición fundamentada sobre el compromiso, conservando las comunicaciones pertinentes y evitando nuevas manifestaciones incoherentes. Código Civil de California, §§ 2307 y 2310

El registro de aprobaciones debe permitir comprender la decisión cuando las personas que intervinieron ya no estén. Debe identificar la entidad jurídica, la versión aprobada del documento, las desviaciones relevantes respecto de las condiciones estándar, los responsables de la aprobación y cualquier condición que deba cumplirse antes de la firma o la ejecución. En el caso de una excepción, una breve explicación de la justificación comercial y de la forma de gestionar la exposición suele ser más útil que un simple correo de aprobación. El procedimiento también debe funcionar bajo la presión ordinaria del negocio. Las empresas deben designar suplentes, fijar plazos de respuesta realistas entre zonas horarias y establecer una vía definida para las decisiones urgentes. Las excepciones reiteradas deberían motivar una revisión de si es necesario modificar las condiciones estándar o las capacidades operativas. Del mismo modo, los cambios de personal, responsabilidades o estructura societaria deben dar lugar a la actualización de las delegaciones y de los accesos de firma, considerando además las comunicaciones externas cuando las contrapartes hayan tratado anteriormente con el representante afectado.

Una revisión de facultades focalizada puede comenzar con una pequeña muestra de operaciones recientes: una celebrada en condiciones estándar, otra que incluya una excepción relevante y otra negociada entre entidades del grupo. Seguir cada una desde la propuesta inicial hasta la aprobación, la firma y la entrega revela dónde se aparta la política escrita de la práctica real. El trabajo resultante debería producir un cuadro de delegaciones vinculado a entidades y obligaciones concretas, un procedimiento de excepciones que los equipos de negocio puedan utilizar y un vínculo fiable entre la aprobación y el documento finalmente firmado. A partir de ahí, la dirección debería poder determinar quién puede asumir un compromiso, qué hechos deben verificarse antes de la aprobación y quién es responsable del cumplimiento posterior. Esa es la base práctica para otorgar a los equipos locales un margen comercial significativo, manteniendo al mismo tiempo un control informado sobre las obligaciones que asume la empresa.

Para las empresas que revisan sus procesos de decisión transfronterizos, un punto de partida útil es el procedimiento de aprobación de operaciones: dónde reside la autoridad, cómo se gestionan las excepciones y si la entidad que asume una obligación puede asegurar su cumplimiento. Póngase en contacto con Meridian Strategy Partners para conversar sobre el alcance de una revisión de gobernanza operativa.

Este artículo ofrece información general y utiliza el derecho de California para ilustrar determinadas cuestiones. No constituye asesoramiento jurídico ni una exposición exhaustiva del derecho. Las facultades de representación, la exigibilidad de los contratos y las formalidades societarias deben evaluarse conforme a las leyes y los hechos aplicables a la entidad y la operación de que se trate.

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